30 septiembre 2016

La trupe por Chile y Perú (y III)

 Capítulo 3: Norte Grande: Antofagasta y Atacama

Para no perder la costumbre, paramos en Santiago solo para dormir, porque al día siguiente estabamos de camino a la costa: Reñaca, Viña del Mar y Valparaiso. Playas, acantilados llenos de vida y colina sobre colina plagada de casas de colores. Y la Sebastiana, la casa donde Neruda escribió y disfrutó de la vida. 

 
Viña del Mar y más allá, Valpo

Valparaiso (Valpo)

La Sebastiana

La jornada siguiente, después de aprovechar para comprar cositas de lapislazuli en el patio Bellavista (y un cómic de Condorito para la cole de clásicos de aquí y de allá) volamos hacia Antofagasta. Conocimos "la casa sobre la cuesta" de Mayte y empezamos a entrenar con una chorrillana porque al día siguiente, los amigos de Mayte nos tenían preparada una muestra de los asados para festejar las Fiestas Patrias. Y eso significa comida. Mucha comida. (Y bebida)
Los chorizos para los choripanes (breve muestra del asado, el resto de comida saturaría el blog)

 

Junto a la tortilla, la sangría representó a España

Música...

 
...y baile
El día siguiente lo aprovechamos para pasear por los muelles de Antofagasta, comprar una tarjeta de teléfono chileno y alquilar un coche preparado para lo que le ibamos a exigir. Ya por la tarde, visitamos la Portada de Antofa, el pueblo de Juan López (fantasma en estas fechas de invierno) y el de Mejillones (nada que ver con los de aquí, que en Chile se llaman choro o choritos). Otra ciudad portuaria para las minas y salineras como Antofagasta, pero que se quedó mucho más pequeña. Allí L'Ana y erAvi se cargaron de provisiones para su viaje al desierto de Atacama. Pero antes, cena de sushi chileno. Tan exótico como el própio sushi japones aunque no tenga nada que ver.


La Portada. La entrada de Antofagasta está en el mar


Juan López. Pueblo-balneario. Población en invierno, 3 pescadores, dos perros (y un tiburón)


El grupo se separa unos días en Baquedano, antiguo intercambiador de la red ferroviaria. L'Ana y erAvi se encaminaron hacia el desierto y madre e hija se quedaron en Antofagasta, que ya habían estado por Atacama en un viaje anterior. Antes de llegar al pueblo de San Pedro, paramos en el Valle de la Luna uno de los varios "lugar más inóspito del planeta" que se pueden encontrar viajando. Vimos el atardecer, recogimos a unos ciclistas y nos hicieron esperar una eternidad para cenar en el Lola's (mal consejo de hostelero...grrrr)

El intercambiador de Baquedano. Una pena el abandono... :(

L'Ana, la intrépida exploradora en la supercamioneta
 
Morabeza sobrevivió al Valle de la Luna

En la Cueva de la Sal (Valle de la Luna). La recorrimos al revés porque somos así...
El Anfiteatro, al atardecer

En la primera jornada completa en Atacama, nos fuimos hasta casi la frontera de Argentina. Hasta la laguna Tuyajto y Piedras Rojas. De regreso, los sorprendentes lagos de Miñiques y Miscanti. Todo salpicado de vicuñas, y pájaros. Después del desierto. En lo alto de las montañas... Finalmente, la laguna Chaxa en el salar de Atacama. Flamencos a montones. De los de rosa y patas largas. Con pico y plumas. Tarjeta de la cámara a rebosar. A la vuelta a san Pedtro, asistencia en carretera para ayudar a cambiar una rueda de unos chavales y empacho mortal con una parrillada para dos (Para cinco. Con Obelix. En ayunas)

Vicuñas. Vicuñas por todos lados


Piedras Rojas. Y una laguna prácticamente verde... lástima de daltonismo :P

 
Miscanti. Y volcanes



Flamencos!! Posando como estrellas

Último día. Pilas agotadas, tarjetas llenas, madrugón y subida interminable hasta los geisers del Tatio. Merece la pena. Aunque se te congelen todos los dedos. Amanecer espectacular entre las fumarolas de los geisers y desayuno de galletinas, té y restos de la parrillada de la noche anterior. Ya de vuelta y con tranquilidad, paradas por todos los lugares posibles. Vistas infinitas del desierto rodeado de picos volcánicos, poblados antiguos, petroglifos antiguos (y modernos, ¡qué pena de vándalos! :(  Y el pueblo de Santa Elena, que, aunque la Salitrera que lo originó ya estaba desaparecid... "no estaba muerto, que estaba de parranda... "

"Que...que... bo...bo...nito...y...frrrrrrrrrioooooo"


 

Petroglifos en Hierbas Buenas (uno de los auténticos, no de los gamberros...)

Y se acabó. Regreso a Antofagasta. Despedidas múltiples y largo viaje de regreso. Como siempre, con ganas de volver para seguir viendo cosas. Muchas gracias hermanilla por acogernos y hacernos de anfitriona. ¡Nos vemos!

PD: Hay gente que ha estado haciendo Camino mientras tanto... ¿nada que colgar...? ;)

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