Daba el coñazo con sus ladridos...
Le robaba la comida al más pintado...
Había que sacarlo a pasear...
Odiaba a los perros grandes...
Odiaba a los perros chicos...
Y le gustaba perfumarse con lo más pestoso que encontrara...
... pero han sido casi dieciocho años de cariño...
de autentica fidelidad canina...
de saludos efusivos en cada regreso a casa...
de dar la patita cuando estás triste...
... has sido un buen perro, Nano.
Descansa en paz ahora, viejo amigo...

Er Nano, mi perro
1 comentario:
Estoy triste al leer en el blog la trágica noticia del adiós de Nano, el perro de los Mata.
Mis más sinceras condolencias a la familia Mata Contreras por la pérdida de tan querido chucho (que es como le solíamos calificar, Nano: raza chucho).
Recuerdos muchos, lametones bastantes. La pata cuando se la pedias te la daba, casi siempre la izquierda, con un leve arqueo de las cejas. Era entrar y ponerse a ladrar al menos un par de minutos, el tiempo que necesitabas para acercarte y darle su ración de caricias en el lomo y en el pecho... luego se sentaba a tu lado y apollaba la barbilla en tu mano para que fueses rascando mientras intentabas aprender cómo se hacía una secante a una curva o cómo demonios se pintaba un pentágono a partir de una línea... Ah, qué bien se estaba en esa terraza bajo el mejor sol de Julio que se pueda recordar.
El tiempo nos ha convertido en prósperas familias que no paran de crecer. Unas en hijas e hijos, otras en papeles, hasta en distancias no paramos de crecer. Tiempo implacable que ha terminado por reclamarle. Seguirá en nuestros recuerdos, y en los que nos recuerden, sino tiempo al tiempo.
En mi nombre y en el de todos y todas. Adiós viejo chucho, adiós perro fiel.
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